Especial para NPO-. Así dice el boletín escueto del Consejo
Nacional Electoral sobre los resultados en Anzoátegui: Henrique Capriles obtuvo
424.685 mientras que “Mentira Fresca” alcanzó unos 383.125 es decir unos 41 mil 560 voluntades por encima, lo que
indica que a pesar de sus triquiñuelas y truhanerías aquí en este estado no
pudieron con la voluntad cada vez más creciente del pueblo en favor de un
cambio.
Capriles ganó Anzoátegui de la
misma manera que venció en todo el país, de eso no me queda duda, y cada vez
que el “ilegítimo” abre la boca me confirma más el temor que se evidencia en
cada una de sus acciones, es lamentable ver a un usurpador temblando ante la
cierta posibilidad de que se le descubra la farsa.
Aquí miles de anzoatiguenses les
dieron una lección a los estafadores del pueblo, ganamos en Sotillo, en
Bolívar, en Anaco, en Simón Rodríguez, en Guanipa, en Santa Ana, en Bruzual,
ganamos todo el estado para que le duela más a aquellos fanfarrones que
hablaron tanto y se burlaron basta decir basta.
Este estado, tan amado por mí,
demostró de que madera está hecho, sacó la misma casta que lo hizo resaltar en
las elecciones parlamentarias del 2010; sin temor alguno puedo afirmar que
Aristóbulo se inauguró con el pie izquierdo
en materia electoral, en el estado su primer reto como jefe de campaña
fue su primer gran revés.
Pero para centrarnos más en el
tema político nacional puedo reafirmar aquí como lo he hecho en otras partes
que los venezolanos estamos en presencia de un régimen que desconoce la
voluntad popular y abusa del control desmedido que posee de los poderes
públicos, los venezolanos estamos presenciando una dictadura que se burla de la
decisión libre y democrática del pueblo, estamos viendo en este momento a un
aborto político, porque observamos como este gobierno languidece incluso antes
de terminar de nacer.
El “espurio” parece que no aguanta
la presión que las ollas le están ocasionando, en las calles de Puerto La Cruz
y Barcelona, el retumbar de los utensilios de cocina ahoga fácilmente a unos,
en verdad, escuálidos cohetones que de forma aislada, casi sin fuerza, hacen un
zumbidito que a duras penas se oye en medio del tumultuoso resonar de la
protesta cívica de la mayoría de los venezolanos.
Anzoátegui es demócrata,
Anzoátegui votó mayoritariamente por el cambio, ahora es el momento justo para defender
lo que es nuestro siguiendo las instrucciones de ese líder que nos dimos con la
expresión popular del sufragio; debemos seguir y cumplirle a Henrique Capriles
de la misma forma que él nos está cumpliendo a nosotros.