Williams Caballero
En estas próximas líneas quisiera abordar las 4 etapas de la economía venezolana, desde su óptica histórica, para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos.
En los anales de la evolución económica venezolana podemos reconocer 4 facetas claras.
La primera, desde 1830 a 1924 – casi 100 años – de la “economía agraria”; la segunda abarca el período de 1924 a 1977 (unos 53 años) que denominamos el “boom petrolero”; la tercera etapa, que va desde 1977 al 2012, es el “estancamiento y el declive”; y cerramos con la situación actual que podemos calificar como la “incertidumbre económica”.
Durante los primeros 100 años, desde la fundación de la República de Venezuela hasta 1924, nuestro país era una nación que dependía enteramente de la producción de cacao, café, y otros rubros; el campo era el sustento de la nación.
Por los puertos nacionales salían quintales de productos de varios ramos con destino a los mercados de Europa y América del Norte; cientos de kilos de cacao, café y otros artículos agrícolas representaban el grueso de los ingresos del fisco nacional.
Venezuela era un país plenamente agropecuario, la producción del campo era el sustento de toda la nación. Los ganaderos y los agricultores eran el pulmón de una economía adolorida por las constantes guerras internas que desgarraban el cuerpo de la sociedad venezolana.
Para 1924 llegó el “boom petrolero”, el país no estaba preparado para semejante impacto económico y financiero de la aparición del crudo en nuestro subsuelo.
De la noche a la mañana Venezuela paso del ser un país de una economía minúscula a ser uno de los poseedores de la mayor riqueza del planeta.
La cantidad de dinero fue tal, que Juan Vicente Gómez – el mandatario nacional a la postre – logró pagar la deuda externa, por cuya razón las potencias de Europa, años antes, habían bloqueado los puertos venezolanos en reclamo de su cancelación, el dinero alcanzó para conectar a Venezuela con la primera red vial moderna.
El país comenzó a modernizarse, Venezuela pasó de tener montoneras y peonadas convertidas en ejércitos personales, a construir una Fuerza Armada profesional y adaptada a las nuevas realidades del mundo. Venezuela construyó puentes, tendido eléctrico, entró al siglo XX gracias al dinero del petróleo.
La bonanza petrolera marcó la vida nacional, a pesar de los avatares políticos, hasta 1977. Luego entramos a la debacle o declive económico nacional, pues a partir de este año el país comenzó a caer desde la óptica económica.
Bajo el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez se registró una alza del precio del petrolero, esto por conflictos internacionales, y este nuevo “boom de petrodólares” ocasionó un aumento desmedido del gasto público, un endeudamiento del Estado y un impacto negativo del país.
Esta situación de bonanza mala administrada degeneró en una económica deficitaria, inorgánico y con graves signos especulativos que provocaron el “Viernes Negro”, con Luis Herrera Campíns en la Presidencia de la República; posteriormente vino Jaime Lusinchi con unas políticas subsidiarias que generó estabilidad social, pero que carcomía la económica venezolana.
Esto produjo que cuando Carlos Andrés Pérez – en su segundo mandato – quiso enmendar sus errores con la aplicación de un paquete liberal económico, la población respondiera airadamente.
Esta tendencia se prolonga hasta el 2012, donde la económica con altibajos no cambiará su tendencia a la inflación y a la devaluación de la moneda.
Desde el 2012, en la nación entraremos en una etapa de incertidumbre, donde la económica venezolana pasó de tener algún tipo de sentido a convertirse en un manojo de variaciones como una económica dolarizada por la vía de los hechos, un circulante enorme con poca productividad, y otras irregularidades.
Así ha sido nuestra economía: inestable, sorpresiva y de aluvión. Así de simple.
Se tenía que decir y se dijo.