jueves, 31 de julio de 2014

Renovación

Especial para NPO-. ¡Es la hora! Tenemos que propulsar la renovación de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para de esta forma retomar un segundo aire en el marco de la lucha que se avecina en el aspecto democrático y social.

La renuncia de Ramón Guillermo Aveledo es algo plenamente normal. En todo partido o movimiento democrático, desde donde se defiendan estos principios, debe existir periódicamente un cambio en la conducción y un refrescamiento de la dirección de la plataforma, esto fue lo que acaba de acontecer con el connotado dirigente socialcristiano.

¡Allá aquellos que se sienten cómodo eternizándose en el poder! ¡Allá aquellos que le duele darle oportunidad a otros para su crecimiento!

La salida de Ramón Guillermo Aveledo es muy parecida a la que ocurre en los partidos europeos, cuando un conductor de una alternativa es derrotado inmediatamente, sin asombro de nadie, éste pone el cargo a la orden y da oportunidad a otros a direccionar nuevas políticas.

Ramón Aveledo logró en su gestión mantener unida a una gana multicolor de pensamientos y creencias, no fue hasta el final que se alteraron los ánimos dentro de la Mesa de la Unidad Democrática y justo en ese punto él, sabiamente, tomó la determinación de colocarse a un lado.

Este episodio en vez de preocuparnos, dándole así la razón a las campañas propagandísticas del régimen, lo debemos aprovechar para renovar todas las mesas regionales y municipales del país, dar un paso al frente y pedir un refrescamiento de todos los espacios de conducción para así mantener el avance rumbo al cambio de sistema nacional.

Hoy más que nunca tenemos que mirar hacia el frente y emprender un reajuste de nuestra forma de auspiciar el acciones de la  mayoría del pueblo que está enfrentada al régimen que encabeza Nicolás Maduro.

Caras nuevas, nuevos pensamientos, noveles procedimientos… Tenemos que inyectarle juventud no sólo cronológica sino de ideas a la Mesa de la Unidad Democrática, siempre escuchando los consejos de la experiencia pero imbuidos en el ímpetu rebelde, enérgico y sagaz de una nueva forma de encarar la grave situación que padecemos día con día en Venezuela.

Quienes han ocupado puestos en la Mesa de la Unidad Democrática tienen que comprender que llegó una nueva etapa y sus acciones, opiniones y contribuciones son vitales no obstante le toca en este momento, como lo dijo Aveledo, pasar de  “conductor a convertirse en un soldado más de la Unidad”.


La renovación tiene que hacerse ya, tiene que ser impulsada desde las comunidades, desde las bases de los partidos, porque de esta forma es la única manera de vigorizar la Mesa y encontrar el cauce para dirigir todos los esfuerzos unitarios hacia la meta altísima de reconquistar la democracia y las libertades públicas que perdimos en las manos de un grupo de seudo-revolucionarios.