jueves, 23 de enero de 2014

23E vs. Madurismo

Relatos de Mi Tierra-. Empezaba el año 1958, el recuerdo es a blanco y negro, totalmente analógico, sin embargo los rostros que vemos en los documentales y fotos de la época es de una Venezuela con sonrisa, es de una nación de alegría.

¡Así estaba el país aquel 23 de Enero!

¿Qué diferencia existe entre aquellos días y los actuales? Primeramente que en aquellos momentos existía un proyecto de país de avanzada, con una visión nacionalista y coherente con los tiempos que se vivían.

Entre las diferencias evidentes entre aquel 23 de Enero y el Madurismo, es que en aquellos días existía ORDEN, el país estaba dominado por una cultura del respeto, de la armonía y del reconocimiento del otro.

Es increíble oír los relatos de nuestros padres y abuelos contar que con el General Marcos Pérez Jiménez se podía dormir con las puertas abiertas; para nosotros la imagen de seguridad que nos relatan nuestros progenitores es irreal, fantásticas, casi como un cuento de Hadas.

Mientras el perezjimenismo era sinónimo de seguridad, el Madurismo como etapa culminante, Dios mediante, de la seudo-revolución es pura y llanamente anarquía, desgobierno y delincuencia tanto callejera como de cuello rojo, rojito.

¡Seguridad perezjimenista! ¡Paz con bayoneta, pero paz al fin!

La tranquilidad era una de las características de aquellos días, al contrario del ahora donde es resaltante la concepción del "desmadre", del caos como mero principio de acción de los socialistas que hoy usurpan el poder.

Dirán algunos que el General Marcos Pérez Jiménez era un dictador, y es que Nicolás Maduro no lo es desde el mismo momento que se robó las elecciones del 14 de abril, donde es público y notorio que la mayoría del pueblo votó en favor de Henrique Capriles.

El 23 de Enero se le dijo adiós a una década de progreso sostenido, de avance físico, social y económico. Se le dijo adiós a esa Venezuela con una moneda fuerte, vigorosa a tal punto que otras repúblicas decidieron pagar sus deudas externas en bolívares: ¡Eso sí era un signo monetario FUERTE!; aquellos días pasaron y emergió otra realidad.

Aquel día también puede ser recordado como el toque de diana de la Libertad, del sistema de participación democrática, lo que tampoco converge con el madurismo debido a que este sistema se empeña día a día en cercenarles los derechos ciudadanos a los venezolanos que nos oponemos al régimen.

Mientras el 23 de Enero perezjimenista es igual a avanzada, nacionalismo real, obras públicas, calidad de vida y crecimiento económico, el madurismo es el remedo de una revolución que sólo retrocede, de un socialismo hambreador y creador de más desigualdades, es decir el 99% con nada y el 1% (los integrantes de la cúpula del Gobierno y el partido) con todo.

Por un lado el 23 de Enero democrático ese que simboliza la Libertad, la participación de los ciudadanos, ese que es idéntico a la felicidad de un pueblo que era dueño de su propio destino se debe rememorar, y por el otro el madurismo con sus mentiras, con su violación a los derechos de información, sus devaluaciones y la quiebra moral y financiera del país, tiene que ser superado ya.


¡No hay comparación! El 23 de Enero es una fecha para recordar y comparar con el madurismo... ¡Qué tiempos aquellos que algún día sí volverán!

Twitter: @jdsolorzano

jueves, 16 de enero de 2014

Historia para ser contada

Opinión-.  ¡Historia para ser contada!

Vamos recordar un momento las razones que nos llevaron a estar en esta situación.

La crisis del bipartidismo, la proliferación de la anti-política, la construcción de antivalores democráticos, la visión sesgada de actores de la política nacional que vieron sus intereses por encima de la patria, sobre todo muchos de los integrantes de las cúpulas partidistas de aquellos días, fueron motores de la actual realidad que vivimos.

En aquel momento la opulenta gestión, en gasto público, de Carlos Andrés Pérez al mismo tiempo que llamaba al pueblo a “apretarse el cinturón” fueron detonantes que nos fueron llevando directamente al caos.
Las políticas económicas desacertadas, el neoliberalismo salvaje, calificado así por el Papa Juan Pablo II, en medio de un recuerdo  cada vez más borroso de la “Venezuela Saudita” llevaron a dos golpes de estado y una explosión social que terminaron de minar las bases de un gobierno que fue apoyado en las urnas mayoritariamente aunque en tiempo record perdió el favor de las masas.

El Dr. Rafael Caldera, recibió de las manos de un Ramón J. Velásquez, presidente interino, una nación devastada, en caos total, sumida por la desconfianza y por la crisis política, social, moral y económica.

La gestión de Caldera, con sus altibajos, logró surfear las constantes problemáticas que soportaba un Estado destruido por pésimas gestiones anteriores, iniciando por la de Pérez en su primera gestión que prometió “administrar la abundancia” con criterio de escasez aunque culminó administrando la escasez con criterio de abundancia, seguido por un Jaime Lusinchi que a través de un proteccionismo de Estado construyó una economía ficticia.

Todo esto dio paso a que en la década de los noventas la economía estuviera en el piso, esto mezclado por las intrigas de salón y por la presión de anti políticos, como Marcel Granier, quien desde las pantallas de RCTV incitaba una política en contra del status quo, dieron cabida a que surgiera un liderazgo “alternativo”.

Estos factores pensaron que podían manejar al “paladín nacional”, a ese militar advenedizo llamado Hugo Chávez, lo ayudaron, le dieron cobertura mediática, lo defendieron mientras seguían incesantemente atacando a lo “pasado”.

Ahora bien, han pasado casi 20 años de aquellos episodios, Hugo Chávez desgobernó a la nación por más de 14 años, dejando a un sustituto que hasta ahora ha sido mucho peor que él, sumergiendo a la nación en una crisis sin igual en nuestra historia.

Muchos de los que hoy se quejan tienen responsabilidad directa de lo que está pasando; algunos critican al Dr. Caldera por el indulto, olvidándose que este proceso lo inició Carlos Andrés Pérez, aun siendo presidente y le dio continuidad Ramón J. Velásquez.

No fue Caldera quien le dio el triunfo a Chávez en el 98, fue un pueblo que se dejó convencer por aquél gracias, en mucha medida, por los medios de comunicación que posteriormente persiguió. No fue Caldera quien causó las condiciones para el golpe de estado de 92, sino que fue las desacertadas decisiones de Carlos Andrés y sus “Chicago Boys”.


Debemos recordar. 

viernes, 10 de enero de 2014

No va, sino que regresa

Opinión-. Por allí existe un personaje de alta responsabilidad regional que a pesar de sus altos poderes y asuntos que asumir se la pasa por Caracas, viajando.

Sin embargo debo hacer una acotación importante sobre este señor, él no es que viaja mucho para Caracas, sino que viene para acá de vez en cuando, cosa que no se escribe igual y menos se pronuncia parecido.

Este adalid de las ausencias, ese campeón de la distancia, le importa un bledo lo que ocurra aquí y todo lo maneja a distancia, a los lejos, sin apartarse de su “amada Caracas”.

Él, cree que con unas ruedas de prensa distraerá la atención de todo un pueblo que siente el vacío, que palpa la ausencia de alguien que inspirado en su desdén deja a todos con los “bucles hechos” como hubiese dicho mi santa abuela.

Este gobernante prefiere hacer todo así, con kilómetros de distancia, vía celular; así es él y que le vamos hacer.

Sus responsabilidades están al garete, de eso nadie puede tener dudas.

La delincuencia está desatada, los barrios a la buena de Dios, los problemas acumulándose día a día, sin respuesta de nadie.

 El señor no abandona sus responsabilidad con el partido, claro para esta clase de gente el partido es lo más importante. ¡Que les importa a ellos si El Pensil se atiborra de basura si la sede del partido está en medio de una reunión o se está tomando tal o cual decisión política aislada del pueblo!

Los anzoatiguenses esperan respuestas, pero ¿de quién? Las respuestas que esperamos deben ser de alguien que éste, que exista, al cual le podamos reclamar,  y este no es nuestro caso.

La distancia es notoria. Él se encuentra de viaje, o bueno mejor dicho él se encuentra donde siempre, todavía no ha salido de viaje para acá, aunque éste usted tranquilo en un día de estos se toma unos días y se aparece por el Palacio.

Los anzoatiguenses están solos en la lucha diaria, ¿usted ha visto en este último año alguna obra que se haga notar, a la cual debamos decir: sí, aquí fulano le echó pichón y construyó tal o cual cosa que ayuda para esto o aquello?

Este señor se ha pasado el tiempo en distracciones que para usted y yo son menores, aunque para él son de vital importancia. ¡Loro viejo no aprende hablar!

El ausente, es ausente, aunque visite de vez en cuando. Dice que se va para buscar los recursos para el bienestar del pueblo, y hasta ahora nadie se ha beneficiado, no se ha visto el queso rallado por ningún lado… puede ser que se lo llevó el viento.

Usted, apreciado lector, sabe a quién me refiero, no voy a decir su nombre. ¿Miedo? No que va, para nada, nunca lo he tenido por mis escritos ni lo tendré, sino que a mí no me gusta mencionar a quien no esté presente y éste, usted sabe bien, no está por ningún lado. 

Twitter: @jdsolorzano