jueves, 19 de diciembre de 2013

Somos esperanza

Especial para NPO-. Los venezolanos hemos pasado muchos incidentes, hemos atravesado una cadena de hechos lamentables desde que este invento de "socialismo del siglo XXI" llegó al poder, sin embargo la esperanza de un mañana mejor no se ha extraviado aún.

Millones de venezolanos, sin que me quede duda, desean un cambio; los resultados electorales del 8D solamente nos habla que un sector importante de la disidencia no cree que la salida a la actual situación sea electoral, por ende decidió no participar en los comicios, ¿por qué razón?

La verdad es que la casta dirigencial de la alternativa democrática no ha sabido inspirar a esa mayoría que desaprueba al régimen, no ha comprendido ni encontrado como sacar de la apatía a un sector de los autodenominados "opositores", de allí se explica como poseyendo más gente se pierden elecciones.

Los oficialistas casi siempre salen y responden al llamado del Gobierno, a pesar que no constituyen el grueso de la sociedad es un sector que sí sale a votar decidiendo por aquellos que por desdén se quedan en sus casas o prefieren salir de vacaciones.

No obstante estoy convencido que Dios Todopoderoso jamás abandonará a esta tierra; creo que nuestro pueblo ha entendido que merece una conducción diferente, activa y progresista, ha asimilado que la única forma de conseguirlo es a través de su participación permanente.

La voz del pueblo no es un eufemismo, es una realidad que debe ser acatada, respetada y analizada, las fuerzas que constituyen la Mesa de la Unidad Democrática se deben erigir desde ya como la energía de la esperanza, como el motor del mañana.

Si los representantes de la libertad y de la democracia no buscan las soluciones a los problemas de comunicación entre la cúpula de dirigentes y el vasto contingente de ciudadanía que espera conducción entonces pasarán muchas lunas para ver superado el actual estado de las cosas.

La MUD debe ser sinónimo de esperanza, de futuro, de porvenir, la organización disidente al régimen debe presentarse como un opción cierta, verdadera, tangible de gobierno y sobre todo de soluciones a las necesidades de los millones de venezolanos que de una forma u otra padecen por los errores del Gobierno.

Y más allá de lo que tienen que hacer los líderes de la alternativa democrática, la esperanza de un mañana mucho mejor que lo que sobrevivimos hoy depende en tú capacidad de crecer y de avanzar.


Tú, yo, todos nosotros somos la fuerza de la esperanza. Como lo dijo Monseñor Javier Echevarría en una entrevista “no podemos echar toda la culpa a las clases dirigentes sin interrogarnos antes sobre lo que cada uno personalmente hacemos cada día, independientemente de cuál sea nuestro lugar en la sociedad”, así es.