Especial para NPO-. Los venezolanos hemos pasado muchos incidentes,
hemos atravesado una cadena de hechos lamentables desde que este invento de
"socialismo del siglo XXI" llegó al poder, sin embargo la esperanza
de un mañana mejor no se ha extraviado aún.
Millones de venezolanos, sin que
me quede duda, desean un cambio; los resultados electorales del 8D solamente
nos habla que un sector importante de la disidencia no cree que la salida a la
actual situación sea electoral, por ende decidió no participar en los comicios,
¿por qué razón?
La verdad es que la casta
dirigencial de la alternativa democrática no ha sabido inspirar a esa mayoría
que desaprueba al régimen, no ha comprendido ni encontrado como sacar de la
apatía a un sector de los autodenominados "opositores", de allí se
explica como poseyendo más gente se pierden elecciones.
Los oficialistas casi siempre
salen y responden al llamado del Gobierno, a pesar que no constituyen el grueso
de la sociedad es un sector que sí sale a votar decidiendo por aquellos que por
desdén se quedan en sus casas o prefieren salir de vacaciones.
No obstante estoy convencido que
Dios Todopoderoso jamás abandonará a esta tierra; creo que nuestro pueblo ha
entendido que merece una conducción diferente, activa y progresista, ha
asimilado que la única forma de conseguirlo es a través de su participación
permanente.
La voz del pueblo no es un
eufemismo, es una realidad que debe ser acatada, respetada y analizada, las
fuerzas que constituyen la Mesa de la Unidad Democrática se deben erigir desde
ya como la energía de la esperanza, como el motor del mañana.
Si los representantes de la
libertad y de la democracia no buscan las soluciones a los problemas de comunicación
entre la cúpula de dirigentes y el vasto contingente de ciudadanía que espera
conducción entonces pasarán muchas lunas para ver superado el actual estado de
las cosas.
La MUD debe ser sinónimo de
esperanza, de futuro, de porvenir, la organización disidente al régimen debe
presentarse como un opción cierta, verdadera, tangible de gobierno y sobre todo
de soluciones a las necesidades de los millones de venezolanos que de una forma
u otra padecen por los errores del Gobierno.
Y más allá de lo que tienen que
hacer los líderes de la alternativa democrática, la esperanza de un mañana
mucho mejor que lo que sobrevivimos hoy depende en tú capacidad de crecer y de
avanzar.
Tú, yo, todos nosotros somos la
fuerza de la esperanza. Como lo dijo Monseñor Javier Echevarría en una
entrevista “no podemos echar toda la
culpa a las clases dirigentes sin interrogarnos antes sobre lo que cada uno
personalmente hacemos cada día, independientemente de cuál sea nuestro lugar en
la sociedad”, así es.

