martes, 5 de febrero de 2013

¿Puerto seguro?


Especial para NPO-.  Puerto La Cruz ¿qué han hecho contigo?, que mal gobernada estás; ¿dónde quedó tu Paseo Colón?, ¿dónde está aquella alegría que se dibujaba en el rostro de tus visitantes?... estos años han sido muy duros para el municipio Sotillo, 12 años de desgobierno son demasiados y creo que nadie soportaría 4 años más.
Sueño con una ciudad limpia, pero sobre todo con seguridad, anhelo que tengamos un Puerto La Cruz donde el hampa no gobierne, y donde la vida de sus habitantes sea respetada. ¡Nadie quiere más derramamiento de sangre en las calles! Y si tienen dudas acudan a algunas de las casas enlutadas en El Paraíso, Valle Verde, Saigón o Las Delicias y pregúntenle a esas madres desconsoladas, a esas esposas solitarias y a esos niños huérfanos, si quieren que esta situación continúe como va.
Los portocruzanos quieren una solución inmediata a este grave problema de inseguridad, desorden y muerte, pero la quieren rápido, porque para más tarde no habrá a quien proteger si la situación marcha igual.
Claro que no tardará aquel que venga a decir que la inseguridad es un problema que agobia a todo el país, y lo acompaña la verdad, pero no por esto debemos quedarnos con los brazos cruzados, o es que el padre de familia consciente que existe desempleo no sale todos los días de su casa a tratar de conseguir aunque sea un “tigrito” para llevarle algo de comer a sus hijos, o es que la madre, esa anegada y trabajadora mujer, no conoce que hay escasez, pero por encima de eso sale corriendo hacia los abastos, supermercados o cualquier expendio de alimentos para tratar de conseguir harina, mantequilla o pollo… claro que sabemos que la delincuencia es un problema de dimensiones nacionales, pero ¿qué se ha hecho aquí por paliar la situación? más allá de promesas de papel,  cámaras y micrófonos.
Es terrible la situación que se vive en el país, pero en Puerto La Cruz, así como en Barcelona, la gravedad se vuelve el pan de cada día para hombres trabajadores, para mujeres luchadoras y para jóvenes que tienen un gran futuro por delante. Desde esta pequeña tribuna me gustaría hacerle un llamado a quienes tienen la responsabilidad de guiar los destinos de nuestra ciudad para que activen más allá de la perorata propagandística las acciones necesarias que conlleven al cese definitivo de este mal social que viene corroyendo nuestra sociedad entera.
Puerto La Cruz, más temprano que tarde volverás a convertirte en lo que algún día fuiste, retornará en ti ese brillo de ciudad vigorosa y pujante, brotará de ti las brisas marinas de la vida, esas mismas que de antaño hacían moverse las olas de tu bahía y que acariciaban cual manos de mujer a propios y extraños.
No, el puerto no es seguro, pero confío en que el Señor nos mira con ojos de piedad y que más temprano que tarde regresarán los tiempos nuevos para el beneplácito de todos nosotros.

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