Especial para NPO-. Puerto
La Cruz ¿qué han hecho contigo?, que mal gobernada estás; ¿dónde quedó tu Paseo
Colón?, ¿dónde está aquella alegría que se dibujaba en el rostro de tus
visitantes?... estos años han sido muy duros para el municipio Sotillo, 12 años
de desgobierno son demasiados y creo que nadie soportaría 4 años más.
Sueño con una ciudad limpia, pero
sobre todo con seguridad, anhelo que tengamos un Puerto La Cruz donde el hampa
no gobierne, y donde la vida de sus habitantes sea respetada. ¡Nadie quiere más
derramamiento de sangre en las calles! Y si tienen dudas acudan a algunas de
las casas enlutadas en El Paraíso, Valle Verde, Saigón o Las Delicias y
pregúntenle a esas madres desconsoladas, a esas esposas solitarias y a esos
niños huérfanos, si quieren que esta situación continúe como va.
Los portocruzanos quieren una
solución inmediata a este grave problema de inseguridad, desorden y muerte,
pero la quieren rápido, porque para más tarde no habrá a quien proteger si la
situación marcha igual.
Claro que no tardará aquel que
venga a decir que la inseguridad es un problema que agobia a todo el país, y lo
acompaña la verdad, pero no por esto debemos quedarnos con los brazos cruzados,
o es que el padre de familia consciente que existe desempleo no sale todos los
días de su casa a tratar de conseguir aunque sea un “tigrito” para llevarle
algo de comer a sus hijos, o es que la madre, esa anegada y trabajadora mujer,
no conoce que hay escasez, pero por encima de eso sale corriendo hacia los
abastos, supermercados o cualquier expendio de alimentos para tratar de
conseguir harina, mantequilla o pollo… claro que sabemos que la delincuencia es
un problema de dimensiones nacionales, pero ¿qué se ha hecho aquí por paliar la
situación? más allá de promesas de papel,
cámaras y micrófonos.
Es terrible la situación que se
vive en el país, pero en Puerto La Cruz, así como en Barcelona, la gravedad se
vuelve el pan de cada día para hombres trabajadores, para mujeres luchadoras y
para jóvenes que tienen un gran futuro por delante. Desde esta pequeña tribuna
me gustaría hacerle un llamado a quienes tienen la responsabilidad de guiar los
destinos de nuestra ciudad para que activen más allá de la perorata
propagandística las acciones necesarias que conlleven al cese definitivo de
este mal social que viene corroyendo nuestra sociedad entera.
Puerto La Cruz, más temprano que
tarde volverás a convertirte en lo que algún día fuiste, retornará en ti ese
brillo de ciudad vigorosa y pujante, brotará de ti las brisas marinas de la
vida, esas mismas que de antaño hacían moverse las olas de tu bahía y que
acariciaban cual manos de mujer a propios y extraños.
No, el puerto no es seguro, pero
confío en que el Señor nos mira con ojos de piedad y que más temprano que tarde
regresarán los tiempos nuevos para el beneplácito de todos nosotros.
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