Especial para NPO-. Cuando cualquiera de nosotros se pasea por las calles del área
metropolitana de Anzoátegui podrá observar cual es el estado real de esta gran
metrópolis, la cual está sumergida en el más caótico de los abandonos por parte
de una serie de administraciones locales que dejaron mucho que desear y su
mayor legado es la frustración de sus conciudadanos.
Barcelona, Puerto La Cruz, Guanta y Lechería son ejemplos de cómo no gobernar, son demostraciones de la
más clara y patética acción gubernamental más pendiente de intereses personales
que del beneficio de sus electores y ciudadanos.
El problema de la basura, de la vialidad, de la inseguridad, y
paremos de contar porque la lista de necesidades es muy extensa y podemos
escribir en todas las páginas de este diario y nos faltarán centímetros por
columnas para enumerar todas las urgencias populares que padecemos los
habitantes de la zona norte anzoatiguense, son evidencias que tanto usted como
yo vivimos diariamente, pero que pareciera que no son tan obvias para aquellos
que tienen la responsabilidad de diligenciar las soluciones de estos
padecimientos.
Algunas de estas 4 gestiones son más “faranduleras” que otras en el
manejo de las comunicaciones y en su afán de decir lo que no es cierto,
calificándolas así como “brechas
comunicacionales” como la llamamos quienes trabajamos en estas lides
mediáticas; pero a pesar de esto no pueden ocultar más allá de show y puestas
en escenas cada vez más burdas la realidad que tienen que vivir miles de
ciudadanos que no encuentran como mantenerse en una ciudad totalmente dominada por la anarquía y el desinterés de
sus gobernantes.
Kant, habló de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece,
bueno creo que en esta ocasión me atreveré a contradecir a este gran filósofo y les diré que en el caso del área metropolitana de
nuestra región lo que observamos es un cuarteto de estafas electorales que
prometieron algo que jamás cumplieron.
Para describir cada uno de los casos me limitaré a decir que en
Puerto La Cruz, los ciudadanos esperaban muchos más de quien fue el concejal
estrella del chavismo y el director de la Clínica Nazareth, los portocruzanos
aguardaban más diligencias de este médico que hace 4 años se ganó el aprecio de
propios y extraños.
En Barcelona, aquí debo respirar hondo, porque no es fácil
sintetizar en breves líneas lo que viven, o tal vez sobreviven, los
barceloneses con la gestión más funesta que tuviese la capital de Anzoátegui en
su historia, con lo cual ya es decir bastante.
Guanta, aquí observamos una administración que hace “mucho ruido,
pero que trae pocas, poquísimas nueces”, aquí palpamos lo que es el decir una
cosa, y hacer otra muy distinta.
Para culminar me queda referirme al municipio Urbaneja, donde los
sueños volaron por los aires y vencieron hace cuatro años a las pifias
cegadoras de la realidad, pero hoy es tangible que aquella ilusión fue rota por
mercaderes de la política.
José Dionisio Solórzano / @jdsolorzano
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