Existe en el ambiente nacional una perpetua crítica por las alianzas comerciales entre Venezuela y China, y en cierto sentido tienen razón los críticos, mas en otro no.
China es el actual titán de la economía mundial, y eso lo sabe todo el mundo. Toda America Latina está comerciando con los chinos y los europeos también.
Por ejemplo, Javier Milei que es un insigne liberal; se dejó de necedad y está negociando con los asiáticos acuerdos de cooperación comercial.
Todo país debe negociar con aquellos que le permitan crecer en su economía. Ya sean estadounidenses, rusos, alemanes, chinos, italianos, griegos, hindúes, o con quien sea.
En lo personal la firma entre Venezuela y China de tres acuerdos de cooperación bilateral en materia de economía, tecnología e innovación – según se dijo que están enfocados en el desarrollo económico de ambos países aliados – es beneficiosa.
Los nuevos acuerdos, según se supo, suscritos en Caracas por representantes de ambas naciones, buscan también impulsar el intercambio de conocimientos basados en sus respectivas experiencias, en pro del beneficio mutuo.
No se puede negar que los chinos han mejorado en su tecnología y se han vuelto cada vez más competitivos.
Pasaron de ser los grandes copiadores del mundo a ser una generadores de tecnologías buenas y de impacto en la sociedad mundial.
Los acuerdos, en fin, tienen el objetivo, entre otros, de «fomentar el intercambio de conocimientos y la cooperación en políticas económicas para fortalecer las capacidades», así como de «promover la innovación tecnológica y el desarrollo de una economía basada en el conocimiento, impulsando la creatividad y la colaboración en proyectos de innovación».
En los últimos meses, Venezuela ha anunciado varios acuerdos comerciales con China, el más reciente uno para la promoción y protección recíproca de inversiones que contempla un marco regulatorio de inversión para empresas chinas en el país caribeño, así como la participación de compañías venezolanas en el gigante asiático.
Recordemos que el pasado 6 de junio, los Gobiernos de Venezuela y China celebraron en Pekín 50 años de relaciones bilaterales con varios actos conmemorativos y la vista puesta en más oportunidades de cooperación, según informó entonces la Cancillería de nuestro país.
Lo cierto, es que Venezuela no puede rechazar ningún acuerdo comercial que signifique beneficios reales para el país.
Como nación debemos estar dispuestos a cooperar con quien sea si eso permite la recuperación para nuestra economía nacional.
¡Se tenía que decir y se dijo!







