Especial para NPO-. Son las
2:18 minutos de la tarde, es 27 de junio del 2014. Mis ojos empiezan a arderme
luego de una larga jornada de escritura, lectura e informaciones que inició
cercana las 5 de la mañana, y ante esto la obligación moral me invita a
escribir las siguientes líneas en honor a todos mis colegas.
Existen periodistas famosas
nacionales e internacionales que poseen una gran responsabilidad en la difusión
de la verdad en medio de la actual coyuntura que atraviesa Venezuela, no
obstante me quiero referir a los periodistas de la provincia a esos que tienen
que soportar los vejámenes de fuentes intolerantes.
Quisiera escribir sobre los
reporteros que luchan día a día por las calles de nuestro estado, esos que sin descanso trabajan para que usted
esté informado y sepa lo que ocurre en nuestra entidad.
A ellos, hombres y mujeres de
ética, van mis palabras de felicitaciones en el día del periodistas porque más
que profesionales son héroes que en su mayoría, de forma anónima, batallan en
medio de una guerra que se intensifica constantemente.
¿Cuántas amenazas han recibido
por el ejercicio de sus responsabilidades? ¿Cuántos insultos? ¿Cuántos
alcaldes, gobernadores, diputados, concejales abusando de su poder, y claro
está temiendo a la verdad, señalan, acusan y tratan de intimidar al periodista?
Más de un príncipe local y
regional se ha creído con el derecho de regañar a los periodistas porque piensa
que éstos no cumplen con su trabajo por realizar su labor de una forma a la que
ellos no se ven beneficiados.
¿Cuántos heridos por la
polarización se han registrados en nuestra nación? Muchos son los casos de
reporteros, fotógrafos y camarógrafos, víctimas de la incapacidad de algunos de
tolerar la labor reporteril de los paladines de la información.
El periodista es igual a los
muñecos que llaman “los porfiaos”
porque por más golpe que reciben, por más insultos que escuchan, por más
atropellos de los cuales tiene que ser objetos, siempre con gallardía siguen
adelante defendiendo el honor y el compromiso moral que poseen para con la
comunidad.
La verdad, la noticia, los hechos
no tienen color político, no tienen bandera más allá de la ética, esto debe ser
entendido por aquellos que se creen que su visión del mundo es la verdad
dogmática que los profesionales de la noticia deben cumplir religiosamente.
A los periodistas, a mis
apreciados colegas, a los jóvenes y a los que ya no lo somos tanto, y a
aquellos que abrieron el camino que muchos de nosotros estamos transitando, les
deseo un feliz día no del periodista sino del héroe cívico que se brega en los tiempos
de mordazas y censuras.
Estimados amigos, compañeros, me
despido pidiéndole a Dios que los cuide hoy y siempre, y que nos dé paciencia y
serenidad en todo momento. ¡Nos vemos
en la pauta de la vida!