miércoles, 13 de febrero de 2013

Puerto La Cruz


Especial NPO-. Sentado en el Paseo Colón alcé la mirada hacia su espléndida bahía,  la lontananza me saludaba con su voz de salitre y su murmullo de oleaje, atrapado en la prisión de su brisa oceánica entré en una meditación de profunda inquietud y de ávida reflexión.
¿Qué ha pasado con los sueños de grandeza infinita que se desprendía de aquel mar gigantesco y de ese pleamar palpitante como sangre en las venas?, ¿qué le ocurrió a aquella ciudad que despuntaba como el futuro prominente de una incipiente sociedad que tenía mucho más por esperar que de contar?, creo que se perdió en manos de aquellos malos gobernantes que sucumbieron ante la avaricia y el desdén, se extravío con aquellos que se entregaron en cuerpo y alma al afán lucrativo y mezquino de la odiosa actitud del poderoso endiosado.
Puerto La Cruz es hoy los despojo de lo que un día fue, pero que puede volver a ser. Esta ciudad enclavada en las costas venezolanas, es el espacio ideal para el turismo, el tan prometido y nunca realizado muelle de cruceros es parte de esas obras que necesita con urgencia esta ciudad, el astillero, e igual que una nueva proyección a escala internacional avivaría el latido de ese corazón portocruzano que se encuentra hoy dormido.
Este municipio no necesita que más aventureros que vengan a prometer villas y castillos, y sólo dejen en su paso escombros y soledad; Puerto La Cruz es mucho más que ofrecimientos vacíos y engaños con trajes, propaganda y discursos, es una tierra donde pudiera renacer por completo la república pujante, y futurista que algún día fuimos y que de seguro volveremos a reeditar con el esfuerzo de todos.
Cierro mis ojos sintiendo las caricias de ese viento marítimo, el aroma de mar empieza a perfumar toda aquel paseo, la cruz cada vez más grande y la fe de este pueblo cada vez más fuerte es lo que nos hará recuperar el camino que un día dejamos de andar por estar detrás de espejismos de un elocuente estafador de rutas, así como en el pasado muchos se fueron “detrás de un hombre a caballo”, así en el presente algunos creyeron en palabras huecas que sonaban bonito y que nos prometían un ensueño cuando en verdad lo que pretendían era un calvario para el progreso.
Puerto la Cruz debe ser recuperada y ensalzada al puesto que en realidad se merece; no podemos permitir que el deterioro fruto de un malquerido apego deje sin bienestar y sin mañana a toda una comunidad que ha luchado y quiere seguir en la calle dando lo mejor de sí para poseer una ciudad que sea digna de todo respeto y que sea un justo hogar para todos sus habitantes.
Sé que con empeño se podrá alcanzar las metas de una ciudad mejor, de una ciudad para la vida a plenitud como esa que tuvieron los portocruzanos de antes y que debemos recuperar para nosotros y para los miles de sotillenses que están por venir. 

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