Especial para NPO-. El municipio Guanta es un claro ejemplo de la realidad confusa que rige en este momento a toda la nación. Mientras el alcalde, del oficialismo militante rojo, se ufana en ser “invencible”, (así entre comillas porque sí a saboreado las hieles de la derrota cuando se ha echado encima campañas con finales más grises que carmesí), se plantea la necesidad de irse para Puerto La Cruz creándose así la disputa por la “sucesión guanteña”, entre la cual se escucha, por esos pasillo que son muy habladores, que ya su conyugue aspira a reemplazarlo, oyéndose de esa forma el escándalo de los ruidos de los sables, o de las boinas, dentro del Psuv local ante la proliferación de otras aspiraciones, ¡tiembla tierra que llegan las elecciones de nuevo!
Mientras esto acontece en el seno de los chavistas la situación no se pinta nada alentadora en el campo de los factores de la democracia, el candidato de la unidad Isrrael Caraballo, se entrampa en una gran mezquindad política, casi blasfema, en contra de otros liderazgos locales comprobados y certificados por los mismos guanteños, que desde ya en la calle claman por una real integración.
La voz cantante la tiene el candidato, el cual goza por demás del aval de las principales organizaciones políticas que pareciesen que se lavan las manos y le dejan a éste la responsabilidad para edificar la unificación real dentro de la localidad, siendo el culpable inequívoco si por alguna razón la cohesión no se logra y resultado además el único responsable de una eventual derrota en las urnas electorales.
La política debe ser el arte de la conciliación, el entendimiento y sobre todo de la inteligencia, no puede, ni debe existir un dirigente político que sea la antítesis de la reflexión, el diálogo y el pensamiento, hasta los más sectarios dirigentes de la vida pública de la humanidad, sea de cualquier tendencia ideológica, han destellado, en su mayoría, por sus capacidad analíticas, pero lo que observamos en el solio guanteño es que el abanderado unitario está haciendo diametralmente lo opuesto a lo que su debería hacer.
A pesar que en el oficialismo cunde la desesperación por la posible desaparición física de su jefe máximo, y que en Guanta su mejor ficha deshoja la margarita en quedarse en el municipio o irse para Sotillo, donde según mientan la botija es más gordita, los sectores de la oposición encabezados por el aspirante municipal se asemeja a un elefante en una cristalería rompiendo todo a su paso y en vez de fomentar los liderazgos de la unidad trata de menospreciarlos y desprestigiarlos.
Ante esto me pregunto, en mi calidad de activista desde los 14 años de edad, y como luchador de aquellas quiméricas acciones del 2001-2002 hasta el presente, dónde estaba Caraballo cuando las Guarimbas, donde estuvo durante el paro, dónde se encontraba él en los días de abril del 2002, durante las campañas del 2004, 2007, 2008, 2009, 2010, como reportero que fui y sigo siendo de hecho, porque uno nunca abandona esa pasión, le responderé que él no despuntaba por ningún lado, es decir, que lo mejor que puede hacer hoy es llamar a quienes sí lo dieron todo por Guanta, Anzoátegui y Venezuela, cuando él estaba ausente e inactivo.
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