Especial para NPO-. Hoy día
de la Divina Pastora me siento a redactar este humilde artículo de opinión para
rogarle a Dios y a su Madre Altísima por Venezuela, debido a que nuestro país
está pasando por un duro momento histórico. Es innegable que la nación
atraviesa por una tormenta que apenas va asomando su rostro.
La intranquilidad que vive el
venezolano gracias a los altos índices de inseguridad hacen que ningún padre
pueda dormir cuando sus hijos se encuentran fuera de casa; el alto costo de la
vida, aunado a la grave situación de desabastecimiento que padece la patria,
agudizan la inconformidad de una población que espera soluciones a las diversas
problemáticas que asolan a nuestras familias.
El pasado 7 de
octubre y el 16 de diciembre el oficialismo ganó, sobre eso no hay duda ni
mucho menos discusión, pero existe un importante número de venezolanos donde
están incluidos tanto aquellos que no votaron por las diversas ofertas
nacionales y regionales del partido de gobierno como quienes apoyándolos en las
urnas de votación empiezan a desesperarse ante la falta de operatividad de un
Gobierno que sin duda está acéfalo y sin dirección clara, por lo menos en el
tema económico, sectores que unidos
claman por soluciones a corto plazo ante la realidad que golpea con
“igualdad socialista” a todos los venezolanos, excepto aquellos boliburgueses
que se han enriquecido a lo largo de década y media en el ejercicio del poder.
Ruego al cielo
para que Venezuela encuentre el camino para su salvación social, le pido al Altísimo,
al Dios vivo de nuestros padres, que meta su mano para que volvamos a una época
de unidad, trabajo y paz social que es lo que necesita cualquier nación para
progresar y desarrollarse a plenitud.
Los venezolanos
no merecemos vivir la incertidumbre que tiene implícita el desconocimiento
sobre el estado de salud del primer mandatario nacional; quienes lo adversamos,
como quienes lo apoyan tenemos el derecho a saber en qué situación está la
primera autoridad del país, no estamos hablando de la privacidad de “Pedro
Pérez”, sino de la realidad, de la vida, de quien está llamado a guiar los
destinos de república para los próximo 6 años.
Los sectores
más radicales del oficialismo aseveran que “Todos somos Chávez” y bajo esa
premisa se juramentaron el pasado 10 de enero, por esta razón quisiese recordar
aquella expresión en la cual se dice que el Presidente, cualquiera que éste
sea, es un empleado de los venezolanos,
por ende, como patronos de Hugo Chávez, necesitamos saber si está apto o no
para conducir la república, como es su responsabilidad delegada por el pueblo a
través del voto popular, debido a esto comparto la petición pública que se ha
hecho sobre la necesidad nacional de que la sociedad venezolana tenga una fe de
vida del primer mandatario.
Por estas
realidades de escasez, inseguridad, y las dudas sobre la salud del presidente,
es que hoy día de la Divina Patrona, le pido a ella que interceda ante Dios
para que nos dé fuerzas.
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