jueves, 16 de enero de 2014

Historia para ser contada

Opinión-.  ¡Historia para ser contada!

Vamos recordar un momento las razones que nos llevaron a estar en esta situación.

La crisis del bipartidismo, la proliferación de la anti-política, la construcción de antivalores democráticos, la visión sesgada de actores de la política nacional que vieron sus intereses por encima de la patria, sobre todo muchos de los integrantes de las cúpulas partidistas de aquellos días, fueron motores de la actual realidad que vivimos.

En aquel momento la opulenta gestión, en gasto público, de Carlos Andrés Pérez al mismo tiempo que llamaba al pueblo a “apretarse el cinturón” fueron detonantes que nos fueron llevando directamente al caos.
Las políticas económicas desacertadas, el neoliberalismo salvaje, calificado así por el Papa Juan Pablo II, en medio de un recuerdo  cada vez más borroso de la “Venezuela Saudita” llevaron a dos golpes de estado y una explosión social que terminaron de minar las bases de un gobierno que fue apoyado en las urnas mayoritariamente aunque en tiempo record perdió el favor de las masas.

El Dr. Rafael Caldera, recibió de las manos de un Ramón J. Velásquez, presidente interino, una nación devastada, en caos total, sumida por la desconfianza y por la crisis política, social, moral y económica.

La gestión de Caldera, con sus altibajos, logró surfear las constantes problemáticas que soportaba un Estado destruido por pésimas gestiones anteriores, iniciando por la de Pérez en su primera gestión que prometió “administrar la abundancia” con criterio de escasez aunque culminó administrando la escasez con criterio de abundancia, seguido por un Jaime Lusinchi que a través de un proteccionismo de Estado construyó una economía ficticia.

Todo esto dio paso a que en la década de los noventas la economía estuviera en el piso, esto mezclado por las intrigas de salón y por la presión de anti políticos, como Marcel Granier, quien desde las pantallas de RCTV incitaba una política en contra del status quo, dieron cabida a que surgiera un liderazgo “alternativo”.

Estos factores pensaron que podían manejar al “paladín nacional”, a ese militar advenedizo llamado Hugo Chávez, lo ayudaron, le dieron cobertura mediática, lo defendieron mientras seguían incesantemente atacando a lo “pasado”.

Ahora bien, han pasado casi 20 años de aquellos episodios, Hugo Chávez desgobernó a la nación por más de 14 años, dejando a un sustituto que hasta ahora ha sido mucho peor que él, sumergiendo a la nación en una crisis sin igual en nuestra historia.

Muchos de los que hoy se quejan tienen responsabilidad directa de lo que está pasando; algunos critican al Dr. Caldera por el indulto, olvidándose que este proceso lo inició Carlos Andrés Pérez, aun siendo presidente y le dio continuidad Ramón J. Velásquez.

No fue Caldera quien le dio el triunfo a Chávez en el 98, fue un pueblo que se dejó convencer por aquél gracias, en mucha medida, por los medios de comunicación que posteriormente persiguió. No fue Caldera quien causó las condiciones para el golpe de estado de 92, sino que fue las desacertadas decisiones de Carlos Andrés y sus “Chicago Boys”.


Debemos recordar. 

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