Opinión-. ¡Historia para ser
contada!
Vamos recordar un momento las
razones que nos llevaron a estar en esta situación.
La crisis del bipartidismo, la
proliferación de la anti-política, la construcción de antivalores democráticos,
la visión sesgada de actores de la política nacional que vieron sus intereses
por encima de la patria, sobre todo muchos de los integrantes de las cúpulas partidistas
de aquellos días, fueron motores de la actual realidad que vivimos.
En aquel momento la opulenta
gestión, en gasto público, de Carlos Andrés Pérez al mismo tiempo que llamaba
al pueblo a “apretarse el cinturón” fueron detonantes que nos fueron llevando
directamente al caos.
Las políticas económicas
desacertadas, el neoliberalismo salvaje, calificado así por el Papa Juan Pablo
II, en medio de un recuerdo cada vez más
borroso de la “Venezuela Saudita”
llevaron a dos golpes de estado y una explosión social que terminaron de minar las
bases de un gobierno que fue apoyado en las urnas mayoritariamente aunque en
tiempo record perdió el favor de las masas.
El Dr. Rafael Caldera, recibió de
las manos de un Ramón J. Velásquez, presidente interino, una nación devastada,
en caos total, sumida por la desconfianza y por la crisis política, social,
moral y económica.
La gestión de Caldera, con sus
altibajos, logró surfear las constantes problemáticas que soportaba un Estado
destruido por pésimas gestiones anteriores, iniciando por la de Pérez en su
primera gestión que prometió “administrar
la abundancia” con criterio de escasez aunque culminó administrando la escasez
con criterio de abundancia, seguido por un Jaime Lusinchi que a través de un
proteccionismo de Estado construyó una economía ficticia.
Todo esto dio paso a que en la
década de los noventas la economía estuviera en el piso, esto mezclado por las
intrigas de salón y por la presión de anti políticos, como Marcel Granier,
quien desde las pantallas de RCTV incitaba una política en contra del status quo, dieron cabida a que surgiera
un liderazgo “alternativo”.
Estos factores pensaron que
podían manejar al “paladín nacional”, a ese militar advenedizo llamado Hugo
Chávez, lo ayudaron, le dieron cobertura mediática, lo defendieron mientras
seguían incesantemente atacando a lo “pasado”.
Ahora bien, han pasado casi 20
años de aquellos episodios, Hugo Chávez desgobernó a la nación por más de 14
años, dejando a un sustituto que hasta ahora ha sido mucho peor que él,
sumergiendo a la nación en una crisis sin igual en nuestra historia.
Muchos de los que hoy se quejan
tienen responsabilidad directa de lo que está pasando; algunos critican al Dr.
Caldera por el indulto, olvidándose que este proceso lo inició Carlos Andrés
Pérez, aun siendo presidente y le dio continuidad Ramón J. Velásquez.
No fue Caldera quien le dio el
triunfo a Chávez en el 98, fue un pueblo que se dejó convencer por aquél
gracias, en mucha medida, por los medios de comunicación que posteriormente
persiguió. No fue Caldera quien causó las condiciones para el golpe de estado
de 92, sino que fue las desacertadas decisiones de Carlos Andrés y sus “Chicago Boys”.
Debemos recordar.
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