Opinión-. Por allí existe un personaje de alta responsabilidad
regional que a pesar de sus altos poderes y asuntos que asumir se la pasa por
Caracas, viajando.
Sin embargo debo hacer una
acotación importante sobre este señor, él no es que viaja mucho para Caracas,
sino que viene para acá de vez en cuando, cosa que no se escribe igual y menos
se pronuncia parecido.
Este adalid de las ausencias, ese
campeón de la distancia, le importa un bledo lo que ocurra aquí y todo lo
maneja a distancia, a los lejos, sin apartarse de su “amada Caracas”.
Él, cree que con unas ruedas de
prensa distraerá la atención de todo un pueblo que siente el vacío, que palpa
la ausencia de alguien que inspirado en su desdén deja a todos con los “bucles
hechos” como hubiese dicho mi santa abuela.
Este gobernante prefiere hacer
todo así, con kilómetros de distancia, vía celular; así es él y que le vamos
hacer.
Sus responsabilidades están al
garete, de eso nadie puede tener dudas.
La delincuencia está desatada,
los barrios a la buena de Dios, los problemas acumulándose día a día, sin
respuesta de nadie.
El señor no abandona sus responsabilidad con
el partido, claro para esta clase de gente el partido es lo más importante.
¡Que les importa a ellos si El Pensil se atiborra de basura si la sede del
partido está en medio de una reunión o se está tomando tal o cual decisión
política aislada del pueblo!
Los anzoatiguenses esperan
respuestas, pero ¿de quién? Las respuestas que esperamos deben ser de alguien
que éste, que exista, al cual le podamos reclamar, y este no es nuestro caso.
La distancia es notoria. Él se
encuentra de viaje, o bueno mejor dicho él se encuentra donde siempre, todavía
no ha salido de viaje para acá, aunque éste usted tranquilo en un día de estos
se toma unos días y se aparece por el Palacio.
Los anzoatiguenses están solos en
la lucha diaria, ¿usted ha visto en este último año alguna obra que se haga
notar, a la cual debamos decir: sí, aquí
fulano le echó pichón y construyó tal o cual cosa que ayuda para esto o aquello?
Este señor se ha pasado el tiempo
en distracciones que para usted y yo son menores, aunque para él son de vital
importancia. ¡Loro viejo no aprende hablar!
El ausente, es ausente, aunque
visite de vez en cuando. Dice que se va para buscar los recursos para el
bienestar del pueblo, y hasta ahora nadie se ha beneficiado, no se ha visto el
queso rallado por ningún lado… puede ser que se lo llevó el viento.
Usted, apreciado lector, sabe a
quién me refiero, no voy a decir su nombre. ¿Miedo? No que va, para nada, nunca
lo he tenido por mis escritos ni lo tendré, sino que a mí no me gusta mencionar
a quien no esté presente y éste, usted sabe bien, no está por ningún lado.
Twitter: @jdsolorzano
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