No se preocupen por el título del artículo, no voy a intentar escribir sobre arte o poesía, esos son temas sublimes que no tienen nada que ver con la ciencia de la economía y con la anarquía que vivimos en Venezuela en dicha materia. Y de eso justamente voy hablarles, pero centrado en un aspecto: la comunicación.
Venezuela tiene el reto de repotenciar su economía y eso pasa por mejorar la productividad de PDVSA, diversificar su economía; trabajar en productos del campo y generar oportunidades para que inversionistas reavivan la industria nacional.
Sin embargo, debemos avanzar en otro aspecto esencial como son las comunicaciones y las vías de comercialización de esos productos que deseamos industrializarnos en nuestra nación.
A la par de la labor en el campo y en las industrias, el Estado venezolano debe tratar de mejorar la flota naviera y aeronáutica del país.
Necesitamos una flota que pueda sacar de Venezuela los productos y colocarlos en los mercados internacionales; que los cargueros repletos de mercancía zarpen rumbo a Estados Unidos, Europa, Asia y Africa.
Necesitamos que la flota de aviones sean capaces de llevar cargas de productos a varios destinos del mundo; pues nada haremos produciendo sin sacar lo que fabriquemos o sembremos en nuestro suelo nacional.
Veamos lo importante de este punto con un pequeño ejemplo: Imagínense a un productor del campo logrando una cosecha de cientos de hectáreas de maíz y que luego no tenga un vehículo adecuado para su traslado desde la finca al Mercado o industria que lo procesará, o que las vías de acceso a la zona sembrada sean intransitables, el efecto será la pérdida total de la mercancía o del rubro.
Es por esta razón que no podemos obviar el tema de las comunicaciones; el Estado debe prestarle atención a este tema y tomar acciones enmarcadas en optimizar la capacidad de traslado de mercancías de Venezuela al mundo.
Y, ahora con las posibilidades de un cese de las restricciones contra Venezuela, el Estado podrá tener recursos para apoyar en estas áreas estratégicas y fundamentales que necesitan ser abordadas a tiempo.
La economía es un engranaje y todo debe funcionar como Dios manda para que resulte bien todo el proceso hasta el final.
¡Se tenía que decir y se dijo!

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