El pasado 24 de marzo se cumplieron dos años de la trágica desaparición física de un gran maestro, de un dirigente político que con dedicación, humanidad y ética dejó un camino abierto para que todos aquellos que decidamos transitar por la senda del servicio público lo hagamos con la misma firmeza moral que él nos legó. Hoy, 730 días de su inesperada partida, tenemos un deber con la Providencia y con lo justo de recordar a quien fuese formador de generaciones e intelectual de cepa oriental y cosecha nacionalista.

El profesor Víctor Gil demostró que sí tenemos tiempo para hacer cosas pequeñas y sencillas pero con un impacto colosal, él quien recorrió las páginas del conocimiento aglutinando una inteligencia innegable, pero que siempre enalteció con una humildad aún mayor, fue y es un ejemplo para quienes nos sentimos obligados a ser unos ciudadanos tan cabales como aquel ilustre anzoateguienses que en tan tempranas horas de la vida quiso Dios llevárselo a la gloria de su misericordia.
Pero quisiese hablarles en este artículo, más allá de las bondades de su genio académico, de su obra física, quisiese escribir sobre lo que nos heredó luego de su paso por el servicio público. El maestro Víctor Gil siendo presidente del Concejo Municipal en Sotillo (para aquel entonces conformado por Puerto La Cruz y Guanta) diligenció la ampliación del Mercado municipal y del cementerio, construyó las bibliotecas de Pozuelos y Las Charas, en el área cultural propició la creación de las danzas y el orfeón local, parió el bienal de literatura “Aquiles Nazoa”, institucionalizó la canción “Puerto La Cruz” como signo musical de la ciudad, fue creador de la bienal municipal de Artes Plásticas de Puerto La Cruz, además fue un aliado eterno del deporte fundó las escuelas municipales de béisbol, fútbol, básquetbol, lucha olímpica, voleibol, y boxeo, construyó los estadio “Toquita Mejías” de la Gulf, el “Tata Amaya” de Valle Lindo, el “Coca Salazar de Guanire, el “Douglas Márquez” de Oropeza Castillo, edificó canchas deportivas en Pozuelos, Ezequiel Zamora, Los Boqueticos, Montecristo, San Diego, El Rincón, Putucual, Pueblo Nuevo, Bello Monte, Molorca, Sierra Maestra, La Fundación, Valle Verde y Urbanización Chuparin.
El gran intelectual, también fue el gran constructor, realizó viviendas en Putucual y Las Charas, construyó el Puente de San Diego, el embaulamiento de la quebrada de las Charas y Guanta, las cloacas en Campo Alegre, Las Delicias, Churparin, La Picha, La Metoquina, Ezequiel Zamora y otros sectores. Al lado del presidente Luis Herrera Campins concluyó e inauguró el Parque Andrés Eloy Blanco y el nuevo terminal de Ferry’s “Salomón Vásquez”.
Su obra de infraestructura fue enorme, la envidia de cualquier gobernante de la actualidad, pero más allá del concreto que edificó, lo que en verdad perdurará será devoción socialcristiana que siempre se reflejó en su lucha por la justicia social en una Venezuela mejor.
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