Especial para NPO-. El ex
presidente de la república, Luis Herrera Campins, sin lugar a dudas fue un gigante moral, un hombre de proba
conducta pública, de frontal ataque ciudadano y compromiso comprobado con sus
ideales y por el bien común. El otrora mandatario nacional, que manejó para ese
momento el presupuesto más alto de la historia de Venezuela, fue enterrado en
noviembre del 2007 gracias a la colaboración de muchos socialcristianos de todo
el país, murió en su humilde condición de luchador del pensamiento, murió como
vivió como un grande entre los grandes en el tema ético.
Noviembre de adiós
Muy pocos políticos pueden tener
la gallardía de decir que vivieron en la misma casa todos los días de su vida,
que llegaron a la vejez sin vehículo propio, y con escasísimos recursos en sus
cuentas bancarias, uno de esa lista selecta fue Herrera Campins, quien sin duda
cometió muchos errores, lo cual es una verdad del tamaño de una catedral, pero
desmeritar sus alcances en materia moral, en obras de infraestructuras en su
quinquenio, también sería una mezquindad que no posee parangón en la memoria
colectiva del país.
Luis Herrera Campins fue un
presidente que vino del pueblo, y después que gobernó regresó a él. El líder
socialcristiano fue un paladín de las luchas por el bienestar de todos los
venezolanos, fue un defensor de la democracia, un periodista eterno, un
pensador incansable, un estadista para siempre.
El final del camino para Luis
Herrera llegó aquél 9 de noviembre de
hace cinco años. Pero su recuerdo, su ejemplo, su devoción por Venezuela,
se mantiene viva, está perenne en miles de venezolanos que lo recuerdan para
bien y que con acciones tratan de emular la gesta de vida de ese que fue Presidente,
diputado, senador, periodista, y por encima de todo un ciudadano esclarecido.
Otros noviembres
El noviembre más significativo para
quienes vivimos en Anzoátegui es el 14, porque ese día en que nació nuestro
héroe epónimo, José Antonio Anzoátegui, en ese mismo día vino al mundo un
luchador que lo da todo por el futuro del pueblo de esta tierra, vio la luz de
la humanidad, un líder que pronto se convertirá en gobernador de los
anzoatiguenses, Antonio Barreto Sira.
El 15 de noviembre de 1819 se
trunco, prematuramente, la existencia del General Anzoátegui en aquella ciudad
de Pamplona; ese día es de luto porque se fue el mayor de los anzoatiguenses,
ese que desde Barcelona acompañó con pundonor, rectitud, lealtad y compromiso
al Libertador Simón Bolívar. ¡Noviembre que
más traerás contigo en el futuro!.
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